Whetten y Cameron (2004) desarrollan un enfoque basado en cinco elementos fundamentales para la efectividad de las presentaciones orales y escritas: estrategia, estructura, soporte, estilo y suplemento.
La estrategia implica definir los objetivos generales y específicos de la presentación, adaptando el mensaje a las necesidades y actitudes de la audiencia. Es fundamental centrarse en la audiencia, ajustando el tono de la presentación según sea una situación formal o informal, y, si es necesario, presentar ambos lados de un argumento si la audiencia es neutral o no está comprometida.
La estructura traduce la estrategia en contenido. Comienza con una introducción que capta la atención y ofrece un resumen del mensaje para facilitar su seguimiento. Es importante centrarse en unos pocos puntos principales, realizar transiciones entre ellos y cerrar la presentación de manera que inspire a la acción y deje una buena impresión.
El soporte consiste en respaldar las ideas con evidencias, ejemplos y ayudas audiovisuales. Esto refuerza la credibilidad y facilita la comprensión y retención del mensaje. Se recomienda usar una variedad de soportes para mantener el interés.
El estilo se refiere tanto a la forma de presentar las ideas como a la ejecución de la presentación. En las comunicaciones orales, incluye la preparación de un guión, ensayos, y el uso de comunicación no verbal como contacto visual y lenguaje corporal. Para las comunicaciones escritas, el estilo se ajusta a la precisión, la elección cuidadosa de palabras y el uso de formatos adecuados según el contexto (cartas, memorandos, artículos).
El suplemento se refiere a la capacidad de responder eficazmente a preguntas y críticas de la audiencia, proporcionando respuestas claras y bien fundamentadas, lo cual refuerza la presentación y mejora la conexión con el publico.
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